El 25 de mayo, natalicio de San Camilo, la Orden Camiliana celebra el Día de los Mártires de la Caridad. Este día fue establecido en 1994 por el Superior General, P. Angelo Brusco, y la Consulta General, en aplicación de una moción aprobada por el Capítulo General de 1989.
Los Mártires de la Caridad son aquellos religiosos camilos que murieron en el ejercicio de su ministerio por los enfermos contagiosos, ofreciendo su vida y honrando así el cuarto voto de asistencia a los enfermos, viviendo plenamente las palabras de Jesús: «Nadie tiene amor más grande que este: dar la vida por sus amigos» (Jn 15,3).
Dentro de la Orden, la fama de santidad de estos religiosos se ha transmitido y ha permanecido inalterada durante más de cuatrocientos años, confirmando aún más su santidad.
Los religiosos camilos mártires de la caridad son más de 300, como lo demuestra un documento histórico de 1886 preparado en el ámbito de las celebraciones del tercer centenario de la fundación de la Orden y publicado por la Editrice Vaticana, documento que recoge detalladamente los nombres de estos mártires junto con las circunstancias de su martirio (lugar, fecha, función desempeñada, edad, etc.).
A continuación se enumeran algunas de las plagas más significativas que afrontaron los religiosos camilos:
Peste de Milán (1630): 16 camilos murieron en los lazaretos de la ciudad. Peste de Nápoles (1656-1657): Casi todos los camilos presentes en la ciudad (unos noventa) murieron al servicio de las víctimas de la peste. Las crónicas de la época relatan el sacrificio de toda la comunidad camiliana, formada por provinciales, prefectos y maestros de novicios, que permanecieron en sus puestos hasta el final. Peste de Messina (1743): Los 26 religiosos camilos de la ciudad ofrendaron sus vidas hasta el final. Entre ellos también había algunos novicios que, conscientes del riesgo, pidieron anticipar su profesión religiosa para consagrarse al servicio de los enfermos y todos murieron. Incluso en las epidemias de viruela, tifus y cólera que ocurrieron entre los siglos XVIII y XIX y que azotaron Roma, Florencia, Verona y Bucchianico, varios religiosos camilos murieron como mártires de la caridad.
Contamos con documentación histórica conservada en los Archivos de la Casa General desde el nacimiento de la Orden. Entre los numerosos autores que han transmitido y documentado la certeza del martirio de estos religiosos, recordamos a: Cicatelli (1615), Lenzo (1641), Regi (1676), Positio Romana-Theatina (1681), Solfi (1689), Ed. Vaticana (1886), Valente (1912), Vanti (1929, 1930, 1945), Sannazzaro (1980), Reale (1990), Ruffini (1993).

